10 hábitos de los buenos conductores

Respetar las señales de tráfico, ir a la velocidad que hay que ir o utilizar el cinturón de seguridad son puntos cardinales de la conducción. Cumplirlos no solo pueden convertirte en un mejor conductor y que llegues a salvo a tu destino, sino que te evitarán más de un susto y castigo a la cuenta corriente. Pero todo esto ya lo sabemos.

Hoy queremos hablarte de otras pequeñas acciones que quizás no son tan evidentes, pero que pueden aumentar tu confianza en la carretera. No queremos transformarte en un súper héroe del motor, pero sí que puedas lograr que la experiencia de conducir sea mucho más atractiva. Para ello, te recomendamos seguir los consejos de más abajo.

1. Siéntate bien

Y no, no nos referimos a lo que seguro tu madre te decía cuando estabas en la mesa comiendo, sino más bien a la posición al volante. Un factor que suele cambiar mucho con la costumbre es la postura al conducir. Cada persona tiene una manera de conducir para sentirse cómodo. Pero la realidad, como cuando nos enseñan a coger bien una raqueta para aprender a jugar al tenis si de verdad queremos mejorar, hay una postura con la que se gana en maniobrabilidad y rapidez, y que hace que tu espalda no sufra. En la DGT te dicen cómo, así que no hay excusas.

2. Un repasillo de educación vial

Pero repasillo de analizar y revisar lo aprendido, no de comerse con la vista a alguien, que nos conocemos.

Hay normativas que cambian y lo que aprendimos cuando nos sacamos el carné quizás ya no es vigente. Si no quieres sorprenderte con multas inesperadas por seguir haciendo “lo de toda la vida”, intenta mantenerte al día sobre nuevas normas y leyes de tráfico. ¡Anticípate a lo que pueda pasar! También puedes apuntarte a cursos de conducción, que pueden darte un impulso de confianza.

3. Practica sin parar

Un estudio realizado hace varios años concluyó que un buen pianista o violinista pueden llegar a practicar 7.500 horas antes de cumplir 18 años. Vale, quizás estamos exagerando. Tocar el piano no es lo mismo que conducir, pero siempre es buen momento para hacer caso al viejo dicho: "la práctica hace la perfección".

Si no se practica, ni se mejora ni se aprende a gozar de una actividad como la de conducir. La confianza en la conducción aumenta cuanto más se sale a la carretera, aunque al principio se trate solo de trayectos cortos. Date una vueltecilla siempre que puedas, ofrécete para conducir cuando siempre habías relegado tu espacio a ser copiloto, sal a diferentes horas del día para ver cómo cambia el tráfico, la luz y las carreteras, conduce por la ciudad de vez en cuando (aunque sea un caos).

4. Planifica la ruta y sé previsor

¡ALERTA PARA DESPISTADOS! Antes de nada, pasa lista, no vaya a ser que cuando llegues a la escuela descubras que te has dejado a Juanito, tu hijo. Solo después, haz el plan mental del camino que recorrerás.

Hoy día contamos con mil herramientas que nos guían desde que salimos de casa. Pero ¿por qué no recurrir de vez en cuando a la vieja escuela? Puedes intentar llegar por ti mismo cuando conduces por una zona conocida, lo que sin duda aumentará tu atención y foco a la hora de conducir. Intenta no poner el “piloto automático”, no vaya a ser que acabes en el trabajo, en lugar de la escuela de tus hijos o la consulta del médico.

5. Conoce tu coche

¿Cuántos tutoriales de Youtube has tenido que mirar cuando, de repente, se ha encendido una misteriosa luz del coche?

Puede parecer básico, pero saber dónde está cada cosa en el coche es esencial y asegura una mayor confianza al conducirlo. ¿Sabes cómo encender las luces de emergencia o activar las luces antiniebla? Especialmente cuando se adquiere un nuevo coche (ya sea de segunda mano o de primer uso), es probable que muchas cosas se ubiquen en sitios distintos. Dedica un poco de tiempo a conocer tu coche para estar preparado para cualquier imprevisto, sea del tipo que sea.

6. Conduce en lugares nuevos

Esa dichosa subida al estilo San Francisco, esa rotonda de tu gran ciudad que siempre has evitado, ese aparcamiento con plazas tan estrechas. ¿Por qué no?

No tienes por qué hacerlo en las horas ni más concurridas, ni de noche, ni en malas condiciones climáticas. Escoge un día para ti, un día laborable en el que todo el mundo esté trabajando, por ejemplo, y atrévete. Lo más probable es descubrir que no hay para tanto y, lo que es mejor, ese día sentirás que conduces un poquito mejor.

7. Los demás no importan

No es nada divertido conducir si el destino final es una primera comunión. Siempre hay alguien peor que tú, y no por repetirlo hasta la saciedad deja de ser verdad, así que mejor no juzgar al prójimo.

Es fácil sentirse intimidado y agobiado por otros conductores que van más rápido que tu o que tienen un estilo más agresivo a la hora de conducir. O que sencillamente están enfadados. Y siempre habrá conductores que se peguen a tu parte trasera para presionarte a cambiar de carril. Es importante aplicar la ley de hielo y centrarse en la conducción de uno mismo. Es mejor cambiar y seguir tranquilo que intentar entrar en discusión. De uno depende no ser un ingrediente más de este cóctel de temperamento al que solo le falta una excusa pequeña para acabar de explotar.

8. Descansa

Al conducir, aunque no es indispensable, es muy oportuno no dormirse al volante. Es más, te lo recomendamos sobremanera.

Si te sientes abrumado en algún momento, no conviertas el momento de conducir en un suplicio. Párate para hacer un rápido descanso, tómate algo fresquito y despierta los sentidos, concéntrate de nuevo y vuelve a la carretera con mayor confianza.

9. Fuera presión

Puedes perdonar a los amigos que tardan horas (o días) sin responderte un WhatsApp, pero no a aquellos que te ponen en la siguiente tesitura: “o conduces, o tendremos que quedarnos en casa”.

Si no quieres conducir en una situación determinada (p. ej., eres el único que tiene coche para salir con los amigos), no te sientas presionado a hacerlo ni te satures. Es lo primero que podría mermar la confianza y que la experiencia de conducir se convirtiera en algo negativo.

10. adiós a las distracciones

Estate a lo que tienes que estar, ¡que el coche no es tu oficina!

Utilizar el teléfono mientras se conduce, aunque sea un momentito o se esté “trabajando”, es ilegal. Lo sabemos todos, y las consecuencias si te pillan son cada vez más importantes. Por tanto, guárdalo en la guantera o en una bolsa o mochila para asegurar que no te distraes o evitar la tentación de mirar un mensaje de texto. Utiliza el manos libres para las llamadas, si es que son imprescindibles.

La música también puede ser una distracción si está demasiado alta. Intenta mantenerla a un volumen que pueda disfrutarse, pero que también te permita oír el motor del coche y lo que ocurre al alrededor.

¿Y sabías que dar un beso o discutir en el coche supone una multa de 500 euros y seis puntos? Cuanto menos es llamativo y nos recuerda de nuevo que estas “tiernas” distracciones pueden salir muy caras.

Resultados a corto plazo

Como veis, conducir no se trata tan solo de coger el coche y tira que vas. Más allá de respetar las normas, hay que planificar, descansar, concentrarse y asegurar que ante el volante se está en plenitud de condiciones. Te moverás conciencia, irás relajado y, seguro, disfrutarás el doble. ¡Aplícalo y verás que los resultados no tardan en llegar!