10 consejos para conducir bajo la lluvia

Ya sean cuatro gotas o un chaparrón, conducir con lluvia puede ser uno de los escenarios más complicados para conducir. No, no va a ser un alegre baile con paraguas mientras cantamos bajo la lluvia.

En realidad, puede ser una tarea la mar de exigente. Es, de hecho, el factor meteorológico que provoca más siniestralidades al volante. Todo es más difícil de ver, las paradas repentinas son frecuentes y difíciles, y la lluvia puede hacer que el coche pierda adherencia al frenar. Si a todo esto le añadimos algunas distracciones cotidianas, como los gritos de los niños en el asiento trasero porque llegan tarde a la escuela, no es de extrañar que el riesgo de accidente aumente.

Con independencia de si se vive en un sitio árido o húmedo, es muy, muy probable, que en algún momento todos debamos conducir bajo una tempestad, sin que sea una metáfora. Y no es necesario que caiga el diluvio universal para que el tráfico se ralentice y se generen retenciones, sobre todo en la ciudad. Dado que conducir con lluvia conlleva sus propios retos y riesgos, aquí te dejamos 12 consejos para salir airosos y minimizarlos:

1.      Las primeras gotas son las más peligrosas: en caso de lluvia, la primera gota sí puede derramar el vaso. Hay que tener en cuenta que las primeras gotas son siempre las más traicioneras. Estas se unen al polvo de la calzada y forman una capa deslizante que puede ponernos en peligro.

2.      Si es posible, espera a que amanse el temporal. Si sientes incomodidad y puedes postergar el viaje, espérate en casa. No es necesario ponerse en riesgo si no es imperativo. ¡Sí! Incluso si debes ir a trabajar. Seguro que tu jefe o jefa lo entenderá.

3.      Comprueba la gasolina y llena el depósito si es necesario. No es momento de decir: “conozco mi coche y llego sin problemas”. La lluvia intensa suele provocar retenciones por averías o colisiones. Lo último que necesitas es quedarte atrapado en el tráfico con un baile de limpiaparabrisas, calefacción y luces encendidas, pero sin apenas combustible.

4.      Comprueba el equipamiento del coche. Asegúrate de que todo funciona bien antes de salir a la trinchera. Comprueba faros, luces y limpiaparabrisas. ¡Y úsalos! Porque muchos se olvidan de que existen cuando caen cuatro gotas.

Comprueba también el dibujo de los neumáticos; cuando están en malas condiciones, pueden reducir enormemente la tracción en carreteras mojadas y aumentar el conocido efecto aquaplaning (más adelante te lo explicamos).

5.      Reduce la velocidad. Es muy recomendable conducir por debajo del nivel indicado. El agarre se reduce, y el coche tarda mucho más en reaccionar en condiciones de lluvia. Asimismo, hay que estar más pendiente para cualquier objeto que haya podido caer en la carretera. Reducir la velocidad, además, te permitirá no tener que frenar bruscamente ante cualquier imprevisto.

6.      Enciende las luces de cruce. Incluso si solo hay neblina, encender las luces de cruce aumenta lo que uno puede ver, pero sobre todo le hace a uno visible para el resto de los coches. Sobre todo, en las curvas o en caso de querer adelantar. Recuerda que los humanos no tenemos vista de lince, incluso con gafas.

7.      Mantén una distancia segura con el resto de los coches. Cuando la carretera está mojada, el coche recorre mucho más espacio antes de quedar frenado. Por lo tanto, es aconsejable aumentar la distancia de seguridad habitual a varios metros más. Recuerda la regla: en condiciones normales, se recomienda dejar un mínimo de 10 m con el coche de enfrente, pero esta distancia debe aumentar cuando llueve.

8.      Ojo con el aquaplaning. Conducir en agua estancada puede causar el peligroso aquaplaning, es decir, cuando el coche pierde la tracción sobre la carretera y resbala, sin poder controlar su dirección. Para evitarlo, procura no conducir por los lugares con acumulación de agua. Consejo: si viajas en autopista, se recomienda conducir por el carril central, puesto que las acumulaciones de agua se dan sobre todo en los carriles laterales. Si, aunque intentes evitarlo, te encuentras en medio del meollo, quita suavemente el pie del acelerador y orienta el coche en la dirección en la que debería ir su parte delantera. Evita movimientos bruscos al hacerlo.

9.      Ventila el coche. Bajo la lluvia, la humedad aumenta, lo que puede hacer que se empañen las ventanillas. En general, los sistemas de ventilación actuales incluyen dedicada a reducir la sensación de Transilvania en el interior del coche, pero es posible que haya que parar el coche si ya no puede verse a través de las ventanas. Más vale parar que llevarse un buen susto.

10.   Coge el volante con las dos manos. Parece que no podamos parar de decir obviedades, pero es otra cosa que parece que sí, pero que no. Os lo decimos por la probabilidad de que pasen imprevistos durante la lluvia, que son mucho mayores, o que haya golpes de viento repentinos que pueden jugar una mala pasada en caso de que el volante no esté bien sujetado.

En general, somos conscientes de que los accidentes se multiplican cuando llueve. No obstante, la mayoría conduce como si la meteorología no afectase. Pero, como hemos visto, lo hace, y mucho. Recuerda que conducir bajo la lluvia requiere una mayor atención y precaución. Sigue los consejos que te hemos dado y mantente seguro en la carretera.